Es una verdad más que conocida que el ser humano surgió para vivir en sociedad. A muchos no les disgusta la soledad, que puede ser deseable para una lectura concentrada, pensar en quien se ama o simplemente para descansar; pero solo por breves lapsos, pues siempre es saludable el contacto con los demás.
Son el amor y la amistad la base de nuestro bienestar, pero las relaciones perfectas no existen y quien las busque no las hallará. En nuestro tránsito por la vida sufrimos decepciones muchas veces, y siempre olvidamos nuestras lecciones y volvemos a confiar. Eso es bueno, pero debemos estar conscientes que todos tenemos virtudes y defectos, y muchas veces juzgamos a los que nos aprecian con mucha severidad, y de esta forma nos labramos un camino de abandono y soledad.
Por eso, lo mejor es cuidar a nuestros amigos, reverenciar nuestro amor y no dejar pasar un día sin darle una muestra de cariño a toda la gente que queremos. Es preferible no dar motivos para que nos perdonen, porque es arriesgado poner en juego nuestro mundo personal, íntimo, donde vive lo más auténtico y verdadero que nos mueve a cada uno de nosotros.
Comentarios recientes